lunes, 5 de enero de 2015

LA INYECCION-5 Dr. C.A.Z.




MEDICINA NATURAL 
Respuesta a un lector de Baldomero.

Lo que la generalidad de la gente denomina "Medicina Natural", es lo que en "Medicina Convencional" tiene que ver con las recomendaciones dietéticas que se efectúan junto con las otras indicaciones que realiza el médico, o sea el consejo de ingerir medicamentos, llevar a cabo medidas higiénicas, curaciones, ejercicios, etc., que pueden ser permitidos o prohibidos, según la enfermedad que aqueje a cada paciente en particular.

Como no hay dos pacientes iguales, no es conveniente automedicarse, ni existen en este caso recomendaciones generales que abarquen a toda la población, ni siquiera en lo que respecta al consumo y eventual abuso de los llamados "alimentos medicamentos", que si bien pueden serles provechosos a un determinado paciente, la inversa es válida, pues también les puede resultar muy perjudicial a otros. Lo importante es que haya un diagnóstico profesional de certeza y luego un médico que indique el tratamiento, dentro del cual pueden hallarse algunos de los "alimentos medicamentos".


 

EL AJO

Es utilizado desde la antigüedad en medicina.

En El Codex Ebres, papiro egipcio, del siglo 1550 antes de nuestra era, existen descriptas más de 20 acciones curativas, en relación a cardiopatías, mordeduras, parásitos intestinales, tumores, etc.

Los millares de operarios constructores de las pirámides egipcias consumían diariamente una dieta rica en ajo y cebolla, lo que les suministraba energías y dinamismo para afrontar tan dura y agobiante tarea durante extenuantes jornadas prolongadas diariamente en una zona y clima severos todo el año.

Sabios reconocidos como eminencias incuestionables en la antigüedad documentaron las acciones del ajo: Plinio aseguraba que sanaba infecciones pulmonares;  Virgilio describió el estímulo e incremento de la fortaleza en los campesinos que lo consumían; Celsio lo indicaba como antifebril; Hipócrates aseguraba que era benéfico para combatir numerosas enfermedades; Mahoma curaba las heridas de picaduras y mordeduras diversas con cataplasmas de ajo machacado.

El sabio Luis Pasteur (1822 -1895) le otorga fidelidad científica al verificar las aptitudes antibióticas.

En los albores de los años 1900 el Doctor Albert Schweitzer en África logra gran éxito combatiendo con ajo la disentería, una terrible enfermedad infecciosa que provoca diarrea con sangre, que puede ser mortal si no es tratada.

Posteriormente, el médico suizo Doctor Arthur Stoll y premio Nobel, en 1944 comunica su descubrimiento del principio activo más importante del ajo: la Aliina o Alicina con poderes bactericidas.

Actualmente, científicos japoneses ensayan con éxito terapéutico en enfermos con  artritis y artrosis en distintas articulaciones.

En la India, los investigadores aseguran tener éxito en la prevención de arterioesclerosis e hipertensión arterial.

La revista "Proceedings of the National Academy of Sciences" publicó recientemente un trabajo científico liderado por Gloria Benavidez, llevado a cabo en la Universidad de Alabama en Bimirgham (USA), comunicando el descubrimiento de que el consumo de ajo produce beneficios a nivel de la microcirculación vascular, actuando sobre los glóbulos rojos, relajando arterias e incrementando el flujo sanguíneo.

Sintetizando: El ajo, aparte de sus cualidades culinarias tiene algunas pro-piedades antibióticas, minerales como calcio, fósforo, yodo, cloro, hierro, importantes vitaminas como la C y algunas del complejo B. Suele ayudar a bajar el colesterol y la tensión arterial, acciones antiinflamatorias, anticoagulantes, antiparasitarias, antipiójos, baja el azúcar en sangre, mejora afecciones bronquiales, entre otras. También se lo ha recomendado "como antihechizos y contra los vampiros".

Por efectos de la cocción desaparece el olor tan característico y nada grato para narices delicadas, pero también desaparecen todas sus otras pro-piedades medicinales. "Ajo cocido, ajo perdido".

Precauciones: El ajo consumido en forma racional, en general es bien tolerado por la mayoría de las personas. Sin embargo, algunas personas pueden presentar reacciones alérgicas, o ciertos problemas gastrointestinales o irritación de la piel. Por lo tanto, lo más importante "antes de consumirlo como medicamento" y especialmente en lo referente a la dosis y frecuencia de su ingesta consultá con tu médico.

El ajo es muy apreciado en la cocina mediterránea.

Una deliciosa manera de disfrutarlo es fileteado acompañando ensaladas.

¡Salud y buen provecho!

 


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