jueves, 6 de junio de 2013

LO TIMÓ - Anton Chejov






Anton Chejov







 LO  TIMÓ

En tiempos de antaño, en Inglaterra, los delincuentes condenados a la pena de muerte gozaban del derecho a vender en vida sus cadáveres a los anatomistas y los fisiólogos.

El dinero obtenido de esta forma, aquéllos se lo daban a sus familias o se lo bebían.

Uno de ellos, pescado en un crimen horrible, llamó a su lugar a un científico médico y, tras negociar con él hasta el hartazgo, le vendió su propia persona por dos guineas.

Pero al recibir el dinero él, de pronto, se empezó a carcajear…

—¿De qué se ríe? -se asombró el médico.

—¡Usted me compró a mí, como un hombre que debe ser colgado —dijo el delincuente carcajeándose—, pero yo lo timé a usted! ¡Yo voy a ser quemado! ¡Ja-já!








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